Entre los próximos miércoles y viernes, miles de estudiantes navarros de 2º de Bachillerato y de Formación Profesional realizarán la prueba de acceso a la universidad . El miércoles, conforme alguien recite su nombre listado en mano, cada uno de ellos deberá cruzar el umbral de la puerta de una clase de la UPNA, ya sea en Pamplona o Tudela, para a continuación ocupar su asiento.Frío proceso de ordenación de la masa (igual de gélido que el de clasificación del ganado) que, sin embargo, este año podría ser adornado con charanga, confeti y una pancarta que diga 'Bienvenidos a la nueva Selectividad'. Cierto. Este año se estrena una Selectividad remodelada que arroja como novedades una composición en dos fases: una con cuatro exámenes obligatorios (más el de euskera para los modelos propios), y otra especifica y voluntaria en la que los estudiantes podrán examinarse de hasta tres materias vinculadas a la carrera que quieren cursar.
Cambia el método, pero ¿y la disposición de los alumnos? Quienes aterrizan en la Selectividad muy preparados alcanzarán el éxito tanto como si la misma está envuelta en celofán rojo como si la viste uno verde. Van sobrados y tranquilos. El resto, no tanto. Viene a la cabeza el caso de un condenado a muerte al que, justo en el umbral de la puerta de la sala de su final, le dan la enhorabuena por tener el privilegio de estrenar la silla eléctrica. Triste consuelo... Y ahí irán muchos alumnos, con la misma cantidad de miedo que de esperanza en que el chispazo que les arree su silla no sea tan fuerte como para que les electrocute el futuro. Ese maldito miedo. Él no cambia.
(Envido publicado ayer, lunes, 7 de junio de 2010, en la sección 'Semana a la vista' de Diario de Navarra. La Selectividad arrancará mañana. 2.244 jóvenes navarros tendrán un aire al de la foto)
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