En los dos últimos días, mi vida ha sido invadida por gallegos.Hoy, uno de ellos ha venido a mi casa a pedirme dinero. Era media mañana de un sábado de sol radiante en el que debo estar encerrado en una redacción porque tengo que trabajar, así que imaginad mi humor, cuando han llamado al timbre de la puerta. He abierto.
- ¡Hola! ¡¿Qué tal está?! -, me ha dicho un joven animoso. Y gallego. Su acento tiraba para atrás.
- Hola.
- Vengo a robarle. Que no, que es broma. ¡Vengo a que me invite a comer! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja...!
- Ja.
- ¿Cómo se llama, señor?
- Marcos.
- Ya le he explicado antes a su vecino, Mikel, y ahora le explico a usted, Marcos...
- ¿Por qué me llamas sólo por mi nombre y a la vez me tratas de usted?
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja...!
- Ja.
- Mire, que soy de Unicef. ¿Sabe qué es Unicef, Marcos?
- Sí.
- Unicef es una agencia de Naciones Unidas que quiere garantizar que se cumplan los derechos de los niños...
- Que ya sé qué es Unicef.
- Muy bien, Marcos. Pues yo venía a ver si puedo escribir su nombre en una lista que tengo aquí y, de esta forma, usted nos pagaría 30 céntimos al mes para...
- No.
- ¿No? ¿Y por qué no?
- Porque no.
- (...)
- (...)
- Entonces, no hay nada más que hablar, Marcos.
- No.
- Buenos días.
- Buenos... ¡¡¡Plum!!! (portazo).
Lo siento, los gallegos me generan desconfianza. Con ese acento tan suyo; esa entonación tan suya; ese sí pero no, no pero sí, tan suyo. Incluso creo que me dan miedo. Mirad Rajoy, con la pinta de oso amoroso que gasta. Pues tengo el convencimiento de que algún día va a sacar una pistola de rayos láser y va a desintegrar a todos los que estén a su alrededor. Los gallegos me parecen marcianos.
Ayer, me hice miembro de un grupo de Facebook que se llama '10.000 personas para que Álvaro vaya desnudo a la licenciatura'. Álvaro es un chico que viene los fines de semana al periódico a coger crónicas de partidos de fútbol regional. Es gallego. Suele sentarse cerca mía. Cuando lo hace, no estoy tranquilo. De momento, el grupo de Facebook cuenta con 404 miembros. Que se anime más gente. Pero ojo: como se llegue a 10.000, el gallego llevará su arma al aire y no tendrá necesidad ni de desenfundarla. Será un drama. Por supuesto, me refiero a su pistola desintegradora.
2 comentarios:
igual eres tú la marciana y no los gallegos
No lo descartes... Lo mismo que tú puedas sufrir algo de dislexia. Por cierto, mi nombre es Marcos Sánchez. ¿El tuyo?
Gracias.
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